viernes 20 de noviembre de 2009

¿Título? Esto no tiene nombre.

Soy fotógrafo, hago -o hacía, porque la verdad, esto de ser el fotógrafo de los pobres yendo de fiesta en fiesta y de feria en feria vendiendo fotitos a tres euros supertrabajadas en fotochop para que luego enciman te regatéen el precio o no te las paguen como algún ayuntamiento (léase el de San Isidro, en Alicante)- foto de fiesta de pueblo en pueblo, de barrio en barrio.


Todos los años mi socio, y yo demasiadas veces, nos hemos ocupado de fotografiar los actos de las fiestas del Porrate de San Antón en Alicante, que el año que viene cumplen su V Centenario. Todos los años exponemos las fotos frente a la fábrica de tabacos, en una "paraeta" de feria, y los últimos dias nos dejan exponerlas en el interior de la cafetería Copacabana que está un porquito más abajo.


Como agradecimiento a este detalle les regalé una página web que se puede ver todavía, por poco tiempo, en http://barriosananton.ning.com/. Es una red social dedicada al barrio de San Antón de Alicante y sus fiestas el Porrate de San Antón, donde cualquiera se puede registrar como amigo, festero, vecino, o simplemente simpatizante del barrio y/o sus fiestas. Prometía.

¿Prometía?. Me da risa. Desde que la creé, a primeros de este año, solo se han registrado cinco personas, de las cuales tres son amigos mios personales, a los cuales les invité de viva voz a registrarse.

De catorcemil trescientos venticinco emails (sí. es spam, lo sé, pero también es corrupción, y cohecho y prevaricación, y amenazas, y asesinatos, y violaciones, lo que cometen los ciudadanos españoles entre los que incluyo jueces, abogados, notarios, fiscales, alcaldes, concejales, albañiles, parados, escayolistas... y no les pasa nada) que he enviado a ciudadanos alicantinos para dar a conocer la web invitándoles a registrarse, no lo ha hecho nadie. Incluso alguno, seguro que algún arquitectucho de tres al cuarto, me ha pedido de mala manera que lo borre de su lista de contactos.

Lo de Maradona, diría yo.

Sé que soy muy cáustico hablando. Me dá exactamente igual, como diría el castizo. Me la "repantinfla", como diría Sanchez Dragó.

Ya venía cabreado de la calle, porque es para cabrearse, al ver que desde el barrio de la Florida hasta la Rambla, caminando, no se ha visto -ni se le ha esperado, por supuesto- ni un solo policía local (léase "pistolero a sueldo"), con esa retaíla de coches aparcados sobre aceras, o en pasos de peatones, o esos conductores de autobús urbano hablando por el movil, o de esos indeseables camioneros (seguro que ni lo son) que disfrutan como bellacos haciendo sonar largos toques de claxon de camión delante de tu casa -ahora me refiero al hijo de puta que lo hace frente a mi domicilio-.


¿Qué no pienso lo que digo? Puede ser, pero seguro que digo cosas que mucha gente piensa y nadie dice. No me importaría ser la cabeza de turco que pague el pato. Me remito otra vez a lo que dice el políglota de Maradona. Me declaro abiertamente objetor al Estado, de una forma pacífica pero contundente. Me declaro enemigo de las masas, de los "monicacos" que llegan al poder a base de felaciones, de los que aparcan los coches sobre las aceras, o sobre los pasos de peatones, de los que tocan el claxon y los cojones, de los conductores de Masatusa que hablan por el movil mientras conducen un autobús lleno de pasajeros, de los pistoleros a sueldo del ayuntamiento que hacen la vista gorda ante las infracciones -porque su sueldo en parte lo pago yo, y eso me jode sobremanera-, de los curas que hacen política desde los púlpitos y catequesis en los colegios públicos, de los que hacen o dicen las cosas a escondidas y no dan la cara, de los jueces que hacen huelga y se siguen creyendo un poder del Estado, de los notarios, de los funcionarios enchufados y egoístas, de los abogados, de los juicios amañados (la mayoría), de José María Aznar y de quien le ría las gracias y de los que no hacen más que prohibir y prohibir cosas y cosas en vez de educar y educar.

Menudo panorama. ¡Por menos cayó la Atlantida! Pero no pasa nada si disponemos de esa monstruosidad, esa bestia negra multiplicada por seis seis seis que se llama televisión. Ese opio del pueblo, ese pábulo del despropósito que todo lo justifica porque de todo nos aisla.
¿Me estoy pasando? Tal vez. No me importa si creo en lo que digo y en lo que hago, tal vez me quede corto, pero las leyes de la prudencia y las de esta bendita España (con una de las mafias más peligrosas de Europa después de la rusa, los ayuntamientos) no me permitirían ir más allá de lo que digo. El pensamiento, de momento, no delinque, y en mi interior, en lo más íntimo y profundo de mi ser, se queda el resto.

Que entienda quien quiera y pueda.

lunes 2 de noviembre de 2009

Sin compromisos


No quiero sentirme obligado a escribir de cuando en cuando. Y menos ahora que no hay nada que decir.


Pero, ¿cómo que no hay nada que decir? La situación medioambiental es del todo insostenible, los cambio se están produciendo a pasos agigantados y no somos conscientes de lo que se nos avecina. La situación económica -a niveles mundiales- es del todo kafkiana, donde quienes nos llevaron a esta crisis siguen en sus puestos aplicándonos las mismas recetas que nos trajeron a la crisis. Que los ciudadanos -¿"ciudadasnos" como nos llama Dragó, amigo donde los haya?- ni siquiera les ha pedido cuentas, entre otras cosas porque está narcotizado por la televisión. ¿Que no hay nada que decir? ¿No hay nada que contar? Pero si deberíamos salir todos a la calle no se si con parcartas y cancioncitas a espolearnos unos a otros a ver si despertamos de este "matrix" que nos tiene idiotizados -según la antigua acepción griega de la palabra. O no.- hundidos en el sofá frente a la casquería y la barbarie de la caja tonta. ¿Que no hay nada que contar?


Eso sin entrar a tocar temas como el iceberg de la corrupción política cuyo picacho empieza ya a hacerse más que notar sobre la superficie de las removidas aguas de lo público y de lo privado. Lo del presidente de la generalitat valenciana Camps y sus acólitos es una desfachatez morrocotuda. El tinglado que tienen montado -¿estoy acusando? no estoy señalando con mi dedo donde, por el humo, puede haber fuego- los del PP (y no solo los del PP, no seamos ingénuos) por todo lo ancho y lo largo de esta sufrida piel de toro es de órdago. La idiotez -me acojo a la acepción mencionada- de los españoles, entre los que desgraciadamente me incluyo, es supina.


Pues por eso. Es demasiado. Palabras amables cada vez van quedando menos, y no quiero formar parte de los que por manifestar su opinión cabalgan solos por el desierto. ¿O sí?